Foto. S. Lozano
CALLE DE CERVANTES.
Hace Muchos años fue la calle del Calvario. Cuántos recuerdos se agolpan en mi mente, por haber transcurrido mis años de niñez en estas calles. Sólo puedo verlo desde el candor de un niño que recuerda con extraordinaria dulzura aquellos tiempos tremendamente felices, en que nada se tiene pero nada o casi nada se necesita. La infancia debe ser como yo lo veo (y lo explicaré así aunque no me gusta escribir en primera persona) tremendamente feliz. Aunque no se tenga nada. Nada me refiero a lo material. Lo material es añadido, no se conoce, no se tiene, no se necesita. Lo importante,es lo afectivo, lo moral, lo espiritual, eso si se necesita, y cuando se tiene, el resto sobra, y cuando no se tiene llega la infelicidad. por eso sí es necesario que lo afectivo esté al alcance de la persona en su primera edad, en que se está iniciando su formación a la vida. El afecto, el amor, son los pilares que soportarán el resto de la vida. Si éstos son fuertes ayudarán de forma principal al desarrollo normal de quien se soma al mundo.