Foto: El Olivar desde la ruta de Villacarrillo a Mogón
Vista del olivar próximo a la sierra visto desde la carretera de Villacarrillo a Mogón.
Un mar de olivos bien cuidados. Labores hechas con esmero y profesionalidad, imprimen un carácter eminente de cultura oleícola a la provincia de Jaén. Los olivareros saben que de su esfuerzo saldrá la cosecha de oro líquido, el aceite de oliva. Elixir de la vida y merecidamente uno de los mejores aceites del mundo en puereza y calidad.
Cultivado con exquisita profesionalidad y cuidado por parte de todos los que intervienen en su proceso, la provincia de Jaén se ha ganado a pulso el mérito de ser la provincia de mayor cosecha oleícola del mundo, y de poseer aceites de una calidad inmejorable. Su fama se expande por todos los rincones y su producción llega a casi todos los lugares del mundo donde se consume este producto.
El aceite puro de oliva, término acuñado hace siglos, forma parte de los productos de primera necesidad en la alimentación humana, por sus propiedades reparadoras, antioxidantes etc, necesarias para una dieta equilibrada tan necesaria en nuestros tiempos.
En tiempos de los fenicios, griegos, romanos y demás culturas que pasaron por esta tierra, uno de los productos principales en llevar a sus lugares de origen (Grecia, Turquía, Siria, Roma) fue el aceite puro de oliva envasado en ánforas, y pequeñas tinajas, como ha quedado constatado en la recuperación de restos arqueológicos tras las zozobras de embarcaciones que sucumbieron a la fuerza del mar.