Foto: Revista de Santo Tomé
Este es el primer equipaje o indumentaria deportiva que recuerdo de un equipo de fútbol en Santo tomé. Año 1967/68 Creo recordar que la camiseta era blanquiazul y el pantalón azul, la medias azules con franja blanca, (qué más da) y las botas.. ¡ay las botas!.
Se jugaban los partidos en la era que había sobre las escuelas, donde se celebraran los festejos, como el tiro al plato que es uno de los que mejor recuerdo. En ese lugar habían dos eras o lo que es lo mismo dos campos de fútbol en toda regla, ya que con dos piedras de portería (virtual) y sin marcación de rayas era suficiente para descargar y quemar la adrenalina, y llenar nuestro organismo de endorfinas produciéndonos un estado de placidez que sumado a la juventud y vitalidad te hacían flotar de bienestar.
Lo importante era participar y ser por un instante protagonista de un evento poco habitual.Como también era muy loable poder subir a la era para ver y formar parte de un gentío plantado en ( la grada) el cerro que había sobre la era amplia, cuyo nombre (creo que se llamaba la de Enrique) no recuerdo bien ni me preocupa en este momento.
Nosotros no éramos conscientes, de lo que significa vivir en un mar de auteridad, pero nuestros padres, sí que lo sabían bien. Se merecían un momumento, por saber sufrir y padecer en silencio. Nunca tendré suficientes palabras para reconocer en su justa medida el valor de su excepcional comportamiento por trabajar por su proyecto; en pro una vida diferente a la que a ellos les había tocado vivir.
Éramos el silencioso y esperanzador proyecto, de una nueva generación.
En todas las generaciones debe pasar lo mismo o algo parecido, pero las circunstancias, el decorado, cambia el panorama y acentúa o disminuye el efecto.