Foto: S. Lozano
En cerro de las Albahacas, están "los Cuartos" tan próximo tan vinculado a Santo Tomé. Antaño no era un cerro de olivos como ahora. Antes en éste se cultivaban, principalmente, cereales (trigo y cebada) y leguminosas (garbanzos y habas). Con la inestimable ayuda de los mulos y burros, el hombre del campo desenvolviéndose en una agricultura totalmente manual dura y sacrificada, por falta de medios técnicos, pintaba en primavera los cuartos de cuadrados simétricos teñidos de verde en diferentes tonalidades, que paulatinamente iba adquiriendo un color amarillento pajizo hasta la siega, y en la oscuridad de las noches de la canícula en días de viento en calma ardía el cerro como una gigantesca antorcha por varios puntos, lo que atraía la atención de los vecinos y jóvenes hasta que poco a poco se iban apagando dejando teñido de manchas oscuras casi toda la ladera del cerro, hasta que el arado devolvía el color terroso característico.