Foto. S: Lozano
Plaza de la Espiga en frente de la de c/ Cuartel.
Esta es una página de una época y un lugar que viví. Todas las personas tenemos muchas páginas que contar con mayor o menor importania según su contenido. La importancia se la dará Vd. mismo estimado lector que tiene la deferencia de leer este texto. Por ello, humildemente gracias.
En la calle Cuartel, antes calle Perales, pasaban a diario en tránsito, todo tipo de animales que el campesino necesitaba para sus tareas como mulos, burros, caballos, y vacas de una parte y de otra cabras, ovejas, cerdos, gallinas etc, que conformaban parte de sus necesidades alimenticias. Recuerdo que hace ya mucho tiempo, (más o menos, alrededor del año 1960) en este lugar delante de las casas de la izquierda y del frontal, había una extensión de tierra pisada. [Más arriba había una pequeña cima acabando en una explanada llana y formando dos eras. Una la segunda la era de Enrique Martos, que bordeaba la carretera de Peal de Becerro donde hoy está la gasolinera pero una altura mucho más pronunciada y la otra, contigua, la primera llegaba hasta el final de la calle Lazarica. Ambas eran divididas casi simétricamente por un transformador eléctrico en la parte alta de donde salía un carril de Este a Oeste en pendiente hasta llegar a la carretera de Peal, donde hoy se reúnen un determinado grupo de hombres mayores para comentar sus historias de ayer y de hoy, es el mirador del Llano desde donde se puede contemplar la belleza del paisaje, como la Vega, el llano que se aproxima a los meandros del río Guadalquivir y en el horizonte las lomas de Villacarrillo y Úbeda con sus extensos, hermosos e inacabables olivares. La era de Enrique Martos, era la que presentaba un mejor piso y la que utilizaban los mozos para jugar al fútbol, donde había auténticos malabaristas del balón que luego no cuajaron. Eran otros tiempos. no existían las competiciones ligueras a ningún nivel en estos lugares. En el campo de fútbol adaptado no había rayas, ni áreas, ni círculo central, ni árbitro ni falta que hacía pues todo el campo era practicable de forma circular como el coso de una plaza de toros y el entendimiento entre los participantes era total. Con porterías de dos piedras en el suelo, se ejecutaban auténticas batallas deportivas, aprovechando el tiempo en que no eran utilizadas para la trilla. En la otra, de peor estado del terreno se jugaba a la "Tita" a la "Mocha" y poco más, por estar casi repleta de hierbas altas, haramagos y cardos. Pero este es otro tema, que comentaré otra ocasión.] Como comentaba, la tierra era dura y yerma, plagada de hierbas rastreras, ortigas que nos ponía a los niños que alegremente dábamos rienda suelta a nuestra energía llena de ingenuidad sin la menor precaución las espinillas en carne viva del picor que producía su pinchazo en la piel y de cardos de hojas lanceoladas de marcadas ramificaciones nerviosas y cuantiosas espinas en sus bordes, los gorriones, verderones, jilgueros "colorines" y demás, acudían en bandadas a comer el alpiste de los alcanciles secos por el calor de la canícula, y también daban buena cuenta de los insectos que pululaban por todas partes. Respecto de los insectos eran muchos los "zurriones" (abejorros negros de 2, 4 y hasta de 6 pintas amarillas avisadoras de peligro en la parte superior de su abdomen) , sin olvidar los "caretos" que sin tener ninguna pinta amarilla eran los más temidos por ser más voluminosos, y su picadura era preocupante por el dolor que provocaba al incauto que la sufría, a pesar de lo cual los niños habíamos desarrollado y perfeccionado un método de captura con un pañuelo acunado en el hueco de la mano entreabierta para evitar la terrible y más que probable picadura de su negro y puntiagudo aguijón que perforaba la piel como una afilada aguja produciendo una reacción alérgica con inflamación y enrojecimiento de la zona afectada y apareciendo inmediatamente un fuerte y agudo dolor que intentábamos menguar orinándonos en la tierra y haciendo una masa de barro que aplicábamos de inmediato sobre la zona punzada por el aguijón. Más tarde supe que la urea de la orina de alguna forma ayuda a bajar la inflamación y baja el dolor por su poder antiséptico y analgésico. Cuando el insecto estaba atareado en polinizar los estambres de la flor era apresado rápida y ágilmente por el pañuelo en la mano que se le echaba súbitamente encima; acto seguido con mucha precaución era introducido en una caja de cerillas con la sonrisa abierta y gesto de fruición infantil por haber conseguido semejante trofeo. Allí permanecía el abejorro "zurriendo" en su intento de liberarse de la inesperada prisión, lo que nos excitaba sobremanera ante la posibilidad de que pudiese escapar y nos aguijonease a nosotros en un acto de venganza. Otras veces se le ataba un hilo a su estrecha cintura dejando libres las alas para que pudiese volar pero sólo a la distancia que le marcase la longitud del hilo que el niño en cuestión le dejase. Volviendo a la explanada que nos ocupa, en el centro aproximadamente había un socavón importante, consecuencia de haber extraído tierra arcillosa, supongo que para hacer adobes, tejas, y ladrillos en el tejero situado en la zona de la casa de la parte derecha de la imagen " era el Tejar de Nicolás el de los Eufrasios". En este socavón se formaba una pequeña laguna cuando tras las frecuentes tormentas o lluvias invernales que aportaban bastante agua, a los niños del lugar, nos atraía en nuestro innato instinto de curiosidad, ver tanta agua turbia almacenada, y nos distraíamos tirando piedras, al tiempo que era motivo de preocupación para nuestras madres que constantemente nos acechaban, y llamaban advirtiéndonos del peligro de caer en lo que nosotros en nuestro argot llamábamos "el charcón" - aumentativo de charca- evidenciando el temor a un posible accidente, pues tenía bastante profundidad en algunas ocasiones. En el lado izquierdo de la imagen había un pozo tapado de forma rudimentaria, con cuatro palos cruzados y unas planchas de madera medio podrida mal puestas, que unido a los avisos de nuestros mayores era suficiente como para que no nos acercásemos al tenebroso lugar. Próximo a las casas de la izquierda había un pedregal, donde se había ido apartando rocas extraídas en la excavación y que habían sido desechadas, éstas servían de refugio de ivernación a los reptiles como lagartijas, salamanquesas y alguna que otra serpiente, y que ocasionalmente sobre todo en verano subían a los tejados de las casas para comerse los huevos o las crías de nidos de los gorriones y golondrinas que anidaban en el ángulo inferior del alar del tejado. Siempre me pregunté cómo era posible que una "bicha" pudiese subir al tejado y aún más, llegar hasta el nido para comerse los huevos o las crías. Recuerdo que con una caña larga o vara de varear, en alguna ocasión los vecinos habían conseguido sacar no sin dificultad a alguna serpiente del hueco de la teja con la pared da la fachada, cuando ésta estaba en plena tarea de aprovisionamiento. En el sector más próximo a las casas las mujeres tendían la ropa lavada a brazo partido en la losa de madera estriada, con jabones hechos por ellas mismas aprovechando las grasas de las matanzas, y añadiendo perborato potásico,(sosa) en una mezcla que solo ellas conocían y tras tender sobre la hierba justo enfrente de las casas, se tardaba bien poco en conseguir que la ropa extendida quedase seca. Más tarde sobre 1961 o 1962 en esa zona justo en frente de las casa del fondo se construyeron las segundas escuelas del pueblo, (las primeras estaban ubicadas -ya no están desde hace muchos años- en la calle Escuelas actualmente) incluido las casas de tipo colonial, para los maestros, aprovechando toda la zona que se muestra en la imagen. Escuelas que duraron no demasiados años, tal vez 20, no lo puedo asegurar por que yo ya no estaba allí, no obstante considero que era una zona apropiada y bien aprovechada para este menester. Tras esta etapa se decidió derruir las escuelas y construir (en un proyecto bastante desacertado) un parque diseñado de forma harto rústica, rudimentaria y austera, que resultó convertirse por el nulo mantenimiento por parte municipal, y por el agrietamiento de las paredes y vallas de las jardineras en un estercolero, al estar plagado de maleza, hojarasca de los árboles que no era retirada en su momento y por si fuera poco estaba repleto de cascotes y cristales de botellas que los desaprensivos rompían en sus delirios alcohólicos, tal vez para demostrar supuestamente una manifestación antisistema o no se sabe qué muestra de inconformismo para con no se sabe qué o quién. Esta situación se padeció durante bastantes años, y fue muy criticada por los vecinos, por la deteriorada imagen que daba al pueblo hasta que finalmente apareció el definitivo proyecto de aprovechar este sector como zona de servicios y esparcimiento para el pueblo. Es en realidad "el Forum" donde el pueblo se reúne ya que todos los pueblos han de tener un punto de encuentro que resulte agradable, donde poder comunicarse y llevar a cabo celebraciones y festejos de ámbito general. Considero bien ejecutada esta obra salvo que tal vez se muestre excesivo cemento y poco mobiliario y naturaleza. De cualquier forma la idea es buena, por que se ha conseguido algo de lo que el pueblo aún no disponía al menos en estas condiciones al nivel que se merece, y es ese lugar de reunión amplio, limpio y agradable, que si es respetado y cuidado como procede puede ser un punto de encuentro de indudable atractivo.
Texto. S. Lozano S.