Foto: S. Lozano
Como se puede apreciar en algunos lugares existen pronunciadas pendientes aunque afortunadamente de corta longitud.
Al fondo lo que se conoció como el Rincón de Simple, en honor a la familia de Pepe "Simple" como cariñosamente se le conocía, que siempre gozó de buen aprecio de sus vecinos en el pueblo. Poco más abajo -al fondo en la calle ahora de los Molinos- estuvo en otra época (por los años 50 y 60) la escuela de la Cañada, por que estaba en la calle Cañada. Era la única escuela que existía donde los jóvenes de tres generaciones anteriores adquirieron escasamente un mínimo de conocimiento cultural, si así se le puede llamar a aprender las primeras cartillas que implicaba el aprendizaje de la lectura y la escritura a un nivel básico, y "las cuatro reglas" (sumar, restar, multiplicar y dividir) ya que las condiciones sociales y económicas que imperaban no permitían mucho más tiempo de dedicación a estas tareas, por las obligaciones y responsabilidades ineludibles que tenían, y que les impedían asistir por más tiempo que el mínimamente necesario para adquir estos conocimientos, sin olvidar que otros ni tan siquiera pudieron llegar a adquirir este nivel educativo. Pobre país en aquellos tiempos. Vida austera y seca, no infeliz, pero sí con reconocidas carencias. Recuerdo sorprendentemente -visto desde hoy- un estado anímico de la población desde el punto de vista social, bastante entero, sólido, y aceptado, de reconocimiento y aceptación conformista de la situación en definitiva con un semblante de felicidad en las personas, sin olvidar la carencias palpables y tangibles, que afloraban inevitablemente en la cotidianeidad.Eran efectivamente otros tiempos, diferentes, puede que peores que ahora, aunque habría que matizar, pero si diferentes.
Texto: S. Lozano S.