Dos escolares en Santo Tomé. Allá por el año 1963
Es una fotografía bastante elocuente.
En aquel tiempo eran pocas las ocasiones que habían de fotografiarse.
A partir de ese tiempo se llevaron a cabo campañas de fotografía de los niños e la escuela cuando la economía de un país deprimido comenzaba a resurgir de entre sus cenizas.
Jerseys de lana confecionados por la madre -buena modista- pantalones en ocasiones remedados, con sus correspondientes retales de tela similar, eran lo habitual, que unos y otros lucían en su vestimenta, en contraste con la desenfadada pero dejada y poco elegante moda actual que lleva a los jóvenes a ponerse pantalones con desgaste provocado, con agujeros y roturas en el tejido, haciendo que los jirones barran el suelo y recojan lo innecesrio.
Antes era una moda obigada por las circunstancias, ahora es voluntaria, como signo de revelación y libertad de una generación que como es preceptivo, se revela contra lo instituido y que no comparten. No es una crítica es un análisis de comportamiento contra el que nada hay que objetar, sino exponer.
Lo mejor de todo, ser joven.