El olivar, que es el cultivo estrella y principal fuente de riqueza de esta extraordinaria tierra,
llega hasta el mismo pie de la montaña. Donde acaba el olivar aparece el pinar.
En tiempo de los romanos el olivo ya era un cultivo de primer orden en esta tierra.
Se exportaba en pequeñas tinajas, o vasijas de una arroba de capacidad, utilizando barro arcilloso cocido, en forma de huso alargadas de hasta un metro, con boca estrecha para ser tapadas covenientemente. y generalmente un asa para su manipulación y traslado construidas expresamente para este menester, cada una de ellas con el sello de la firma propietaria. El destino era Era Roma y desde allí se reexportaban Grecia y demás paises orientales de dominación romana.